Las tabletas y cápsulas farmacéuticas comúnmente se envasan en blísteres que protegen las tabletas y cápsulas incluidas de la humedad y la contaminación. Esto optimiza la estabilidad del producto y maximiza su vida útil. Los dos componentes principales de un blister son las filas de cavidades, generalmente hechas de termoplástico, y los sellos de la tapa, que pueden estar hechos de cartón, aluminio o plástico. Sin embargo, en los envases farmacéuticos se utiliza con mayor frecuencia papel de aluminio. Es importante que los fabricantes se aseguren de que el blíster no se rompa con demasiada facilidad, pero debe ser lo suficientemente frágil como para permitir que los consumidores lo rompan con la mano para poder dispensar las tabletas o cápsulas. Muchas compañías farmacéuticas utilizan una variedad de tamaños de blísteres para acomodar varios diámetros de píldoras, lo que plantea un desafío para las pruebas.
Para medir la fuerza necesaria para empujar una tableta a través del blister, creamos una solución personalizada que sujeta el blister de arriba hacia abajo con abrazaderas ajustables y placas espaciadoras fáciles de usar que pueden adaptarse a una variedad de tamaños de blister y diámetros de tabletas. Usando esta abrazadera personalizada y una sonda de punta plana estándar, las tabletas se pueden empujar de arriba hacia abajo, empujando la sonda a través de la lámina para medir la fuerza máxima. A partir de estos resultados, se puede determinar si el material de la tapa de un blister es demasiado rígido o si la fuerza adhesiva entre la tapa y la cavidad de plástico es demasiado fuerte o débil.